La propuesta de restauración ecológica y paisajística de la riera de Polinyà constituye una intervención integral orientada a la recuperación de los procesos naturales, la mejora de la conectividad ecológica y la revalorización del paisaje fluvial mediterráneo.
Fundamentada en criterios científicos de la ecología del paisaje, la restauración fluvial y la gestión sostenible del agua, la iniciativa busca reestablecer la funcionalidad ecológica de un ecosistema degradado y fragmentado por la expansión urbana.
La aplicación del método Miyawaki permite acelerar los procesos sucesión ecológica y generar bosque de ribera y de transición con alta densidad y diversidad específica, promoviendo una estructura vegetal estratificada y resiliente frente a las condiciones climáticas del ámbito mediterráneo. Este enfoque favorece la restauración activa de la vegetación autóctona, el incremento de la biodiversidad y la estabilización del suelo y los márgenes del cauce.
La gestión del agua se incorpora como eje estructurador del proyecto, mediante la implementación de balsas de retención y de laminación que favorecen la infiltración, la retención de escorrentías y la mejora de la calidad hídrica, transformando la intermitencia del curso fluvial en un valor eclógico y paisajístico. Esta integración refuerza la función reguladora de la riera en la mitigación de los efectos del cambio climático y en la restauración de los flujos hidrológicos naturales.
Desde el enfoque paisajístico y cultural, la propuesta pone en valor la riera como espacio de transición entre naturaleza y ciudad, capaz de transmitir la memoria ecológica e histórica del territorio (a escala comarcal). El diseño del paisaje se concibe como un sistema dinámico, evolutivo y pedagógico, en el que la vegetación y el agua actúan como elementos expresivos de los procesos de cambio y regeneración.
De manera paralela, la creación de una infraestructura verde continua a escala municipal consolida la conectividad territorial y ecológica, articulando el espacio fluvial con otras áreas naturales y agrícolas del entorno (Pla de Reixac). Este enfoque contribuye a fortalecer la red de hábitats y a fomentar la movilidad de especies, favoreciendo la sostenibilidad ecológica del sistema.